Una excavación que no podía avanzar. Agua entrando por todo el perímetro. Y un bombeo que arrastraba partículas del suelo y comprometía el terreno próximo al estadio del RCD Espanyol. Construir el espacio subterráneo de este túnel de viento exigía resolver primero un problema que había obligado a detener los trabajos en varias ocasiones.
Obras y Proyectos Geotécnicos (OPG), contratada por Constructora San José, diseñó y ejecutó un tratamiento mediante inyecciones perimetrales y un tapón de fondo para reducir la permeabilidad del terreno. Su intervención permitió superar las filtraciones que bloqueaban la excavación y continuar la construcción.
¿Cómo se recupera una obra cuando extraer más agua deja de ser una solución viable? Este caso muestra cómo el diagnóstico del subsuelo, la selección del tratamiento y el control de ejecución pueden cambiar el rumbo de un proyecto.
FICHA DEL PROYECTO
Proyecto
Excavación para un túnel de viento destinado a la simulación de vuelos en caída libre.
Ubicación
Edificio anexo e independiente al estadio del RCD Espanyol, en el entorno del Valle Bajo del Llobregat, Barcelona.
Constructora que contrató a OPG
Constructora San José
El reto
Alcanzar la cota de excavación de −15,50 m bajo el nivel freático, controlando las filtraciones y el arrastre de finos.
Técnica
Tubos manguito e inyecciones de cemento, microcemento y mortero adaptadas a los estratos.
Actuación de OPG
Tratamiento del terreno mediante inyecciones selectivas, impermeabilización perimetral y ejecución de un tapón de fondo.
Profundidad del tratamiento
Hasta la cota −19,50 m.
Resultado
Superación del bloqueo por entradas de agua y continuidad de las obras.

Un proyecto singular con su mayor desafío bajo tierra
El túnel de viento promovido por Realfly Barcelona requería una infraestructura de aproximadamente 28 metros de altura, con unos 15 metros bajo rasante. La profundidad de la excavación convertía el comportamiento del subsuelo en una condición decisiva para construirla.
El emplazamiento se sitúa en un entorno de sedimentos fluviales y acuíferos asociados al río Llobregat. El estudio hidrogeológico incorporado al proyecto de OPG identificaba dos acuíferos, superior e inferior, separados por materiales de menor permeabilidad.
Excavar por debajo del nivel freático exigía controlar tanto la entrada de agua como sus efectos sobre el terreno y las estructuras próximas.
El reto: detener las filtraciones y recuperar la excavación
Los trabajos avanzaron inicialmente mediante sistemas de abatimiento del nivel freático tipo well point y una pantalla de micropilotes. Sin embargo, el bombeo no permitía alcanzar la profundidad prevista y provocaba arrastres de partículas finas y descompresión del terreno.
Una intervención posterior con columnas de jet grouting tampoco logró reducir suficientemente la permeabilidad. Al retomar la excavación desde aproximadamente la cota −10,50 m, las filtraciones reaparecieron hasta hacer inviable el achique.
El estudio hidrogeológico calculaba que, sin un tratamiento eficaz, serían necesarios al menos 130 litros por segundo para conseguir el abatimiento requerido. También recomendaba disponer de capacidad de bombeo de hasta 200 litros por segundo.
La cuestión era cómo controlar el agua sin agravar la alteración del suelo. Resolverla requería reconsiderar la estrategia de excavación.

La solución de OPG: crear una envolvente de terreno tratado
OPG planteó actuar sobre las propiedades hidráulicas y mecánicas del subsuelo. El objetivo era formar un volumen continuo de terreno mejorado alrededor y debajo del vaciado, reduciendo las vías de entrada del agua.
La solución combinó dos actuaciones conectadas: un tratamiento perimetral mediante inyecciones y un tapón de fondo. Ambas se extendían hasta la cota −19,50 m.
Inyecciones perimetrales para reducir la entrada lateral de agua
El tratamiento se ejecutó en el trasdós del corte de excavación. Su función era reducir la permeabilidad del terreno que rodeaba el recinto y limitar las filtraciones laterales.
Esta actuación abordaba el problema hidráulico del conjunto y buscaba crear continuidad con el tratamiento inferior.
Un tapón de fondo para completar el cierre hidráulico
El tapón de fondo es un volumen de terreno tratado bajo la excavación que reduce el paso del agua desde los estratos inferiores. Conectado con el tratamiento perimetral, completaba la envolvente de baja permeabilidad prevista para el recinto.
El diseño de OPG buscaba alcanzar la cota −15,50 m con medios de achique convencionales. Establecía como referencia un caudal superficial no superior a 6 litros por segundo. Esta cifra era un objetivo del proyecto, no una medición final de bombeo.
Un tratamiento adaptado a cada estrato
Las inyecciones se realizaron mediante tubos manguito, que permiten actuar selectivamente a distintas profundidades y repetir el tratamiento en niveles concretos.
En los materiales granulares, las inyecciones de impregnación con microcemento buscaban rellenar los poros del suelo. En los estratos con mayor presencia de limos y arcillas, se contemplaban inyecciones de fracturación hidráulica con lechadas de cemento para generar inclusiones cementadas.
La presión, el volumen y la composición de las mezclas se ajustaban a la respuesta del terreno. Esta adaptación era fundamental en un subsuelo heterogéneo y condicionado por intervenciones anteriores.
Control de ejecución: comprobar la respuesta del subsuelo
La intervención incorporó registros de las incidencias encontradas durante las perforaciones y un seguimiento individual de los manguitos, con datos de presión de apertura, presión final y caudal introducido.
El proceso incluía un sistema automatizado de medida, registro y control, ensayos sobre las mezclas y pruebas de resistencia de probetas a los 7 y 28 días. Tras completar cada zona, se preveía un periodo de fraguado de aproximadamente 15 a 20 días antes de continuar la excavación.
Este seguimiento permitía identificar anomalías y ajustar el tratamiento a las condiciones encontradas durante los trabajos.
El resultado: superar el bloqueo y continuar la construcción
La intervención de OPG permitió resolver el problema de agua que impedía avanzar. Sus trabajos finalizaron el 23 de agosto de 2018 y, posteriormente, la construcción pudo continuar hasta la certificación de sus fases en 2019.
El éxito geotécnico consistió en recuperar la viabilidad de una excavación detenida por filtraciones. La combinación de tratamiento perimetral, tapón de fondo e inyecciones selectivas permitió modificar el comportamiento del subsuelo y superar una de las fases más críticas del proyecto.
Lo que este proyecto demuestra sobre OPG
Este caso refleja la capacidad de OPG para diagnosticar problemas de interacción entre terreno y agua, diseñar tratamientos adaptados y ejecutarlos con control de los parámetros de inyección.
La aportación de OPG fue conectar el análisis con una solución constructiva: identificar por qué la excavación no avanzaba y definir cómo tratar el terreno para que pudiera continuar.
Es una experiencia relevante para constructoras, ingenierías y promotores que afrontan excavaciones profundas, filtraciones persistentes o actuaciones subterráneas junto a estructuras existentes.
¿El agua está frenando tu excavación?
Cuando las filtraciones impiden avanzar o el bombeo arrastra materiales del terreno, necesitas conocer la causa y valorar una solución geotécnica adaptada a la obra.
En OPG analizamos las condiciones del subsuelo y definimos tratamientos para reducir su permeabilidad, mejorar su comportamiento y facilitar la ejecución.