Ca l'Alier: la ingeniería invisible que rescató un icono industrial de Barcelona
Hay obras que se admiran por lo que se ve. Y hay obras que existen gracias a lo que no se ve. La rehabilitación de Ca l'Alier —la antigua fábrica textil del Poblenou convertida hoy en un referente internacional de innovación urbana— es de las segundas. Bajo sus fachadas de ladrillo del siglo XIX, y antes de que pudiera levantarse nada nuevo, hubo que resolver un problema geotécnico que dos empresas especializadas no habían logrado sacar adelante. Lo resolvió OPG.
Este es el relato de esa ingeniería invisible: cómo se estabilizaron unas fachadas históricas que había que conservar íntegras, cómo se consolidó un terreno de arenas saturadas de agua y cómo se excavó un sótano de cinco metros bajo un edificio protegido sin una sola grieta.
FICHA DEL PROYECTO
Proyecto
Rehabilitación de la antigua fábrica textil Ca l'Alier
Ubicación
Poblenou, Barcelona
Promotor / uso
Ayuntamiento de Barcelona. Centro de innovación urbana (Smart City), gestionado por la Fundación Bit Habitat, con un centro tecnológico de Cisco (IoT)
Protección
Patrimonial, grado «C» (mayor parte) y «D» (zonas específicas)
El reto
Excavar un sótano de ~5 m bajo un edificio histórico, sobre arenas saturadas de agua, conservando íntegras las fachadas
Actuación de OPG
Estabilización de fachadas, consolidación del terreno con inyecciones de microcemento, impermeabilización de la excavación y refuerzo de la cimentación
Reconocimiento
Premi Catalunya Construcció 2019 — categoría Rehabilitación Patrimonial
De fábrica textil a icono de la Smart City
Construida en el siglo XIX, Ca l'Alier formó parte del tejido industrial que hizo del Poblenou uno de los grandes polos manufactureros de Barcelona. Cuando el Ayuntamiento la adquirió en 2011, apenas quedaba en pie un tercio del conjunto original. El objetivo era ambicioso: convertir ese espacio histórico en un centro de innovación urbana vinculado al concepto de Smart City —gestionado por la Fundación Bit Habitat y con un centro tecnológico de Cisco dedicado al Internet de las Cosas—, sin renunciar a su valor patrimonial. El edificio, catalogado con grado de protección «C» en la mayor parte del conjunto, obligaba a mantener su imagen exterior, recuperar materiales originales y reconstruir elementos tan característicos como las bóvedas catalanas.
El reto: excavar bajo un edificio histórico sin ponerlo en riesgo
El proyecto necesitaba un sótano de unos cinco metros de profundidad para alojar las instalaciones técnicas y los depósitos de aguas pluviales y grises. El problema es que esa excavación había que abrirla bajo un edificio histórico cuyas fachadas de ladrillo debían conservarse enteras, y sobre un terreno formado por arenas medias, finas y gruesas saturadas de agua: uno de los suelos más inestables que existen a la hora de excavar.
La combinación era delicada. Riesgo de movimientos del terreno, de entrada de agua freática, de pérdida de capacidad portante y, en el peor de los casos, de desplome de las propias fachadas. Un dato resume la dificultad: antes de OPG, dos empresas especializadas lo habían intentado sin conseguir completar los trabajos.
La solución de OPG: primero entender, después redefinir
Cuando OPG asumió el proyecto, no se limitó a continuar donde otros lo habían dejado: lo primero fue corregir las alteraciones que las actuaciones anteriores habían provocado en el terreno. A partir de un análisis detallado de las condiciones geotécnicas y estructurales, la compañía redefinió por completo la estrategia y diseñó una solución integral que perseguía tres objetivos a la vez:
- Garantizar la estabilidad permanente de las fachadas históricas.
- Consolidar el terreno bajo la futura excavación.
- Impermeabilizar el fondo de la excavación para controlar el nivel freático y evitar filtraciones.
Y todo ello con una condición añadida: hacerlo sin recurrir a los complejos sistemas provisionales de arriostramiento interior que habrían limitado el espacio de trabajo y condicionado la construcción del sótano.
Fachadas inmovilizadas, patrimonio intacto
Mantener en pie las fachadas mientras desaparecía toda la estructura interior era lo más delicado. Se implantó un sistema de estabilización con estructuras auxiliares metálicas de mecanotubo, colocadas por dentro y por fuera del edificio, que absorbían las acciones horizontales —sobre todo las del viento— y transmitían las cargas a grandes contrapesos de hormigón situados en el exterior. Las fachadas quedaron perfectamente inmovilizadas durante toda la obra, sin una deformación, y se conservó íntegra la envolvente histórica mientras se levantaba la nueva estructura interior.
Consolidar arenas saturadas con microcemento
Bajo la cimentación aparecía el segundo gran reto: depósitos cuaternarios de arenas saturadas de agua, un material que, al excavarse en profundidad, puede provocar sifonamiento, desprendimientos y entradas masivas de agua. La respuesta de OPG fue la impregnación del terreno mediante inyecciones de microcemento a baja presión. La lechada rellenó los huecos entre las partículas de arena, aumentó la cohesión y la capacidad portante del suelo y, a la vez, redujo su permeabilidad, creando una barrera que frenaba el paso del agua subterránea. Un terreno inestable se convirtió en una base sólida sobre la que trabajar con seguridad.
Excavación a cielo abierto, sin codales
El tratamiento tuvo un beneficio decisivo: al ganar resistencia el terreno, la excavación pudo ejecutarse prácticamente a cielo abierto, sin los codales ni los atirantamientos interiores que suelen ser imprescindibles en excavaciones profundas junto a edificios existentes. Eso simplificó la obra, redujo las interferencias y permitió aprovechar al máximo la superficie útil del futuro sótano, además de minimizar los riesgos para la estructura y para los operarios.
Impermeabilizar y reforzar la cimentación
En un edificio destinado a albergar instalaciones críticas y depósitos de agua, cualquier filtración futura era inaceptable. Las mismas inyecciones de microcemento crearon una barrera impermeable de alta eficacia que redujo la entrada de agua freática y mejoró el comportamiento hidráulico del conjunto. Y, de paso, reforzaron la cimentación existente, aumentando su capacidad para soportar las nuevas cargas del edificio rehabilitado sin necesidad de intervenciones estructurales mucho más invasivas.
El resultado: un icono recuperado, y un premio
La actuación de OPG permitió culminar con éxito un proyecto que se había quedado atascado, conservar el patrimonio y crear las condiciones para completar el resto de la rehabilitación con criterios de sostenibilidad, eficiencia energética y reutilización de materiales. Hoy Ca l'Alier es uno de los ejemplos más representativos de regeneración del patrimonio industrial de Barcelona.
El reconocimiento llegó con el Premi Catalunya Construcció 2019 en la categoría de Rehabilitación Patrimonial, un galardón que premió el trabajo conjunto de todos los agentes implicados y que puso en valor las soluciones geotécnicas que hicieron posible el proyecto.
Lo que este proyecto dice de OPG
Ca l'Alier resume bien lo que sabemos hacer: intervenir donde otros no han podido. Es la combinación exacta de nuestras especialidades —patrimonio, terrenos saturados de agua y espacios sin margen de error— y demuestra que la geotecnia no es un trámite previo, sino, muchas veces, el factor que decide si un edificio histórico se puede recuperar o no.
Las técnicas que hicieron posible esta obra son las mismas que aplicamos cada día: consolidación del terreno con inyecciones, impermeabilización de construcciones subterráneas, vaciados urbanos junto a edificios y recalce y refuerzo de cimentaciones. Cuando el problema está bajo tierra y no admite errores, es cuando más se nota tener al equipo adecuado.